sábado, 9 de agosto de 2008

A nadie dedico estas palabras

Es muy viejo, pero lo publico.

Fue un pequeño vuelco en su corazón, percibía el vértigo rodearla, como millones de agujas clavadas en cada punto de su piel. Desde ahí podía ver toda la ciudad, brillando en la noche, tan imponente. Ráfagas de viento hacían bailar su cabello, tapándole los ojos, irritándola de no poder apreciar tan maravillosa imagen segundo a segundo. Asi como lo veía venir, comenzó a llover, sumergiendo sus sueños. Tantos días olvidándose de existir... Éste era el nacimiento de su fantasía, bautizada en cada gota. Sus pupilas sólo dejaban ver la ilusión más bella que vivía aprisionada en el fondo de su alma.

Y gritó. Gritó con todas su fuerzas, haciendo eco en cada rincón de su mente. Y sentía. Al fin sentía con toda su fe que estaba VIVA, y que cada instante de dolor valía la pena por ese momento. Sus brazos tendidos intentaban abrazar el horizonte.

En el cielo negro, los vió. Los ojos que ella idolatraba, acechándola, persiguiéndola. La miraban fijo, y ella se estremecía. Parecía un estruendo de sensaciónes, un rayo golpeándola de lleno, tanta energía, tanto poder. No hubiera despertado, pero la realidad la abofeteó, y en su confusión se resbaló de la cornisa. No hubo reacción, parecía ser el único destino para ella, tal vez, el que quiso desde hace mucho tiempo. Por eso , en el preciso momento de saberlo, su conciencia desapareció, entregándose en la ofrenda de su realización interrumpida.

Él, desesperado, se abalanzó al vacío que tenía en frente y sujetó su mano, sin saber que luego no la soltaría jamás.

Despertó, encandilada por la luz que había sobre ella. A su lado, el corazón que nunca la abandonaría. Su destino estaba sellado, pero él no quiso que fuera así. Tan simple como salvar a la muchacha inconciente que se había postrado en lo más alto de un edificio. Tan imposible como ser un nuevo camino. Tan mágico como esa primer mirada que le devolvió a la vida.

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